Alrededor de los cuatro meses, muchos padres sienten como si el sueño hubiera desaparecido de repente. Un bebé que antes dormía por períodos más largos puede empezar a despertarse cada 45 minutos. Las siestas se vuelven cortas. La hora de acostarse se siente más frágil. El traspaso de los brazos a la cuna se vuelve casi imposible.
Puede parecer que algo salió mal, pero esta etapa suele ser una señal de desarrollo, no de fracaso.
Alrededor de esta edad, el sueño del bebé comienza a madurar. En lugar de permanecer en patrones de sueño más simples como los de un recién nacido, comienzan a pasar por ciclos de sueño más ligeros y más profundos. Durante esos momentos más ligeros, muchos bebés se despiertan por completo y necesitan ayuda para volver a dormirse.
Lo más útil que pueden hacer los padres es crear consistencia. Un ritmo simple para la hora de acostarse puede ayudar al bebé a entender lo que viene después. Baño, pijama, alimentación, libro, máquina de sonido, sueño. La rutina exacta importa menos que la repetición.
Una hora de acostarse más temprana también puede ayudar. Cuando los bebés están demasiado cansados, a menudo se despiertan más, no menos. Una rutina de noche tranquila que comienza antes de que el bebé esté frenético puede hacer que toda la noche sea más suave.
La habitación también importa. La oscuridad y el sonido constante pueden reducir las pequeñas interrupciones que despiertan a un bebé entre ciclos. Una máquina de sonido, cortinas opacas y un saco de dormir familiar pueden convertirse en señales de que el sueño se acerca.
Esta es también una etapa en la que los padres pueden hacer una pausa breve antes de entrar corriendo. A veces el bebé se está moviendo entre ciclos en lugar de estar completamente despierto. Una breve pausa les da la oportunidad de volver a acomodarse. Si necesitan consuelo, aún puedes entrar. El punto no es ignorarlos. Es darle al sueño un poco de espacio para reconectarse.
La transición de los 4 meses puede parecer interminable cuando se está en ella. Pero para la mayoría de las familias, es una fase. Con una consistencia suave, muchos bebés comienzan a enlazar los ciclos de sueño de manera más fluida en las semanas siguientes.
Una noche difícil no significa que estés haciendo algo mal. Puede significar simplemente que tu bebé está aprendiendo una nueva forma de dormir.